Revista Colombiana de Anestesiología Revista Colombiana de Anestesiología
Rev Colomb Anestesiol 2017;45:83-5 - Vol. 45 Núm.2 DOI: 10.1016/j.rca.2017.02.002
Editorial
Ombredanne de Oro, más que un premio
The Gold Ombredanne, not merely an award
Lorena Gartner-Isazaa, José Ricardo Navarro-Vargasb,,
a Asesoría Desarrollo Educativo y Social, Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación, S.C.A.R.E., Bogotá, D.C., Colombia
b Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia. Presidente de la de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación, S.C.A.R.E., Bogotá, D.C., Colombia
Recibido 21 enero 2017, Aceptado 10 febrero 2017
PODCAST

En el mes de junio de este año 2017, en el marco del XXXII Congreso Colombiano de Anestesiología y Reanimación a celebrarse en la ciudad de Barranquilla, se realizará una nueva ceremonia de entrega del Premio y la Orden del Ombredanne de Oro al anestesiólogo más destacado de la S.C.A.R.E. Con motivo de este acontecimiento se ha querido recordar la obra y exaltar el significado de las trece personas que hasta ahora han sido reconocidas por sus aportes a la especialidad y que, sin duda, han contribuido decididamente a construir lo que es hoy la Anestesiología en Colombia, y a darle vida y desarrollo a la Sociedad con todo lo que ella representa como organización científica y gremial en beneficio de la calidad de vida de sus afiliados1,2.

Desde el año 1968, en la XIV Asamblea de la S.C.A.R.E., nació la idea de honrar la vida y obra del anestesiólogo colombiano más destacado por haber realizado aportes relevantes a la especialidad y a la Sociedad, tanto desde el punto de vista académico como gremial. Esta idea encomendada a la Junta Directiva se cristalizó y reglamentó inicialmente como una «mención honorífica». Quince años después, en Medellín, en la XXX Asamblea de S.C.A.R.E., el 24 de junio de 1983, Jaime Herrera Pontón (presidente S.C.A.R.E. 1975-1977) propuso retomar la idea de resaltar y reconocer al anestesiólogo insigne, ganador de este reconocimiento, con la Orden del «Ombredanne de Oro». En esa oportunidad la Asamblea premió al Dr. Juan Marín Osorio, considerado el padre de la anestesia en Colombia1-3.

Sin embargo, solamente hasta el año 1990, la doctora María Eugenia Gómez, presidenta de la Junta Directiva, acogió la idea de hacer una réplica del aparato inhalador creado por Louis Ombredanne en 1908, cirujano innovador que realizó cambios sorprendentes en la seguridad de la anestesia pediátrica. La réplica del ombredanne no pesa los 4kilos del aparato inventado por el cirujano parisino, y en lugar de ser de metal y goma es de oro de 18quilates; pero más que su valor material, su significado representa un premio a la excelencia, al profesionalismo y a la fecunda vida académica, brindando con el ejemplo, la más aleccionadora demostración de amor y entrega por «el arte de los dioses». La anestesiología de John Snow, de William Morton, de tantos otros que han hecho grande este invento magnánimo de la humanidad, que cumple con el aforismo de «curar a veces, aliviar a menudo y consolar siempre», el cual data de finales del siglo XIX y es atribuido por los historiadores de la medicina a los médicos franceses Adolphe Gubler y Claude Bernard4.

En 1987 se inició la premiación, y el primer galardonado fue el maestro Nacianceno Valencia Jaramillo, quien obtuvo la votación que el reglamento de la S.C.A.R.E. precisa en sus artículos 70-73: «lograr al menos las dos terceras partes de la votación secreta por parte de los delegados con derecho a voz y voto». El Dr. Valencia, para muchos, ha sido considerado el hombre de más quilates que ha tenido la anestesiología colombiana e incluso la latinoamericana; fue un adelantado para su época. Formado en Norteamérica, no se quiso quedar allá, aunque tuvo la oportunidad; la necesidad de poner sus conocimientos al servicio de su país hizo que tomara la decisión de regresar a Medellín, su ciudad natal, a enseñar y a transformar la anestesiología en profesión y en ciencia1-3.

El 14 de junio de 1991, en el Congreso Colombiano de Anestesiología y Reanimación que se llevó a cabo en la ciudad de Manizales se premió al Dr. Rafael María Sarmiento Montero; no habría podido ser mejor la elección, premiando con la mayor justicia a un hombre que entregó toda su vida a la anestesia, que se caracterizó por ser un profesional ético e innovador y un líder científico y gremial de alto perfil académico, ejemplo de entrega incondicional a la Sociedad y a la especialidad1-3.

En 1995 se alzó con este reconocimiento el doctor Jorge Osorio Reyes, un gremialista nato, incansable luchador que siempre buscó en el trabajo el sello de calidad, la calidez en la atención a los pacientes y las condiciones laborales dignas para los anestesiólogos. La Revista Colombiana de Anestesiología fue otro de sus aciertos. Destacó por su rebeldía y su espíritu crítico, pero siempre propositivo, pensando en que la Sociedad fuese para todos1-3.

El Dr. Arnobio Vanegas, secretario general de 1989-1991 y presidente 1993-1995 de S.C.A.R.E., propuso que el premio Ombredanne se adjudicara cada dos años y no cada cuatro años como se venía haciendo1-3. En 1997 lo recibió un hombre nacido en la costa caribe pero que se radicó en Medellín. Académico, virtuoso de la palabra, exigente y culto: el doctor Marceliano Arrázola Merlano. Sus debates siempre edificaron a través de disertaciones elocuentes, informadas y ecuánimes, tanto en los espacios académicos como en los gremiales1-3.

Manizales fue cuna de otro prohombre, un coloso que siempre supo que en la educación estaba la clave para el desarrollo de la especialidad; a ella ha entregado su vida como maestro y como líder académico. Ha sido un hombre riguroso, honesto y capaz; anestesiólogo y ciudadano ejemplar, que ha aportado al desarrollo de su región en materia de salud pública. Sorprendentemente productivo, investigador, historiador de la medicina y escritor incansable, su nombre es Bernardo Ocampo Trujillo, Ombredanne 19991-3.

Otro caldense grande, Arnobio Vanegas, aunque se formó en Antioquia, fue en el Valle del Cauca donde desarrolló su carrera como anestesiólogo pediátrico, un hombre íntegro, quizá el más organizado de todos, entregado con obsesión por la anestesia pediátrica que ejerció y enriqueció con su extensa producción académica y su espíritu innovador. Se distinguió en los numerosos eventos académicos en los cuales aportó con sus reflexiones e investigaciones; también trascendió a través de sus innumerables pupilos con el arte de aprender enseñando y haciendo. Recibió con justicia el Ombredanne en 20011-3.

En el año 2003, un profesor de Cartagena Bolívar formado en la Universidad del Valle, luchador incansable por la dignificación laboral del anestesiólogo y decano de la Facultad de Medicina de Cartagena, se alzó con este trofeo. Todos sus pupilos recuerdan al doctor Sebastián Merlano Mesa como un hombre de palabra, exigente y sabio.

Un bogotano ejemplar, quizá el más caballeroso y humilde, el doctor Julio Enrique Peña Baquero no tuvo rivales al momento de otorgársele la Orden del Ombredanne de Oro en 2005. Su desempeño profesional destacado, su prolongada y constante entrega a la Revista Colombiana de Anestesiología y su obsesión por la seguridad en el quirófano son muestra de su grandeza1-3.

En 2007 se galardonó a un barranquillero hecho en la Universidad Nacional de Colombia, con la academia en la sangre y formador de anestesiólogos competentes y conscientes de la necesidad de honrar la especialidad; se trata del doctor Fernando Flórez Burgos. Su formación en diferentes países europeos y su gran tenacidad y compromiso le hicieron posible dejar huella como gran maestro y gestor académico en la especialidad. La actividad gremial no le fue ajena y la Orden del Ombredanne de Oro en su persona hace justicia a una gran trayectoria y aporte.

Oriundo de Cúcuta, el doctor Carlos Celis Carrillo fue elegido Ombredanne en 2009. A él se debe la aprobación en el Congreso de la República de la reglamentación del ejercicio de la anestesiología por ley, la Ley sexta de 1991. Un hombre serio, trabajador y honesto en el ejercicio de la política, actividad que suele ser sinónimo de transgresión a la ley para la propia conveniencia; él, junto con su esposa, dieron ejemplo de compromiso social y vocación de ayuda a los demás1-3.

En 2011 se le otorga el Ombredanne a nuestro precursor de la anestesia endovenosa, Alberto Vanegas Saavedra. Un hombre que ha recorrido el mundo aprendiendo y enseñando; estuvo ausente de nuestro país, estudiando en Países Bajos, Bélgica y Francia. A su regreso se ocupó de compartir generosamente sus conocimientos con sus discípulos. A él se debe el primer congreso mundial de anestesia intravenosa en nuestro país (congreso IFIVA, Cartagena 2013), y su reconocimiento en anestesia total endovenosa se extendió hasta el continente europeo.

En 2013 se premia a la primera mujer, la doctora Cecilia Correa Ramírez, una maestra de la anestesia pediátrica y de la sencillez; caldense abnegada y amorosa con sus pacientes y con sus alumnos. Quizá no haya personaje de la anestesia como ella, que comprenda el dolor con solo mirar el rostro de un niño. A Dios gracias la perdió la obstetricia y se quedó para siempre en la anestesia, a la que dedicó su vida con insuperable generosidad1-3.

El doctor José León Esmeral, gremialista con un compromiso a toda prueba por reivindicar el trabajo digno para los trabajadores de la salud; anestesiólogo ejemplar y luchador sin tregua, comprometido hasta la médula con la defensa de la especialidad desde diversos espacios, obtuvo el galardón en Barranquilla en 2015, ciudad que lo acogió como profesional; él siempre ha sido un optimista y un ganador1-3.

Este premio quizá sea único en el mundo, en el sentido de que con el «oro» se simboliza un reconocimiento del más alto valor, y con el aparato «Ombredanne» se representa la anestesia como una fuente permanente de inspiración y de seguridad. Como se puede apreciar, esta es una muestra representativa de los valores de la anestesiología colombiana, que definitivamente ha sido bien escogida por los diferentes asambleístas o delegados de la S.C.A.R.E., quienes han tenido la misión de premiar a aquellos personajes que privilegiaron el bienestar de los pacientes, la formación académica integral de sus alumnos y las reivindicaciones gremiales, por encima de cualquier otra consideración, y que dieron ejemplo con su vida y con su profesionalismo.

Es necesario conservar en la memoria de la anestesiología colombiana a quienes con denodado empeño asumieron la tarea de entregarle a las futuras generaciones una sociedad científica organizada, con alto nivel científico académico y con reconocimiento en el concierto de la anestesiología nacional e internacional, y de las otras especialidades médicas.

Financiación

Recursos propios.

Conflicto de intereses

Los autores no refieren conflicto de intereses.

Referencias
1
B. Ocampo-Trujillo,J.E. Peña-Baquero
Pioneros e Ilustres de la Anestesia en Colombia I
Editorial S.C.A.R.E., (2012)
2
B. Ocampo-Trujillo,J.E. Peña-Baquero
History of anaesthesia in Colombia: Periods of development
Br J Anaesth., 112 (2014), pp. 406-409 http://dx.doi.org/10.1093/bja/aet591
3
E. Otero-Ruiz
Comentario al libro: Pioneros e Ilustres de la Anestesia en Colombia I
Medicina, 34 (2012), pp. 287-290
4
Siete Días Médicos [Internet]. «Curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre». [citado 2017 Mar 4]. Disponible en: https://goo.gl/eMGsnY
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